La Santísima Virgen

Compendio de doctrina católica

De la Santísima Virgen

Vida de la Santísima Virgen
Su preexistencia

¿Qué nos enseña el tercer artículo del Símbolo?
Nos enseña:
1º que Jesucristo fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo;
2º que nació de la Santísima Virgen María.

¿Qué significa la expresión concebido por obra y gracia del Espíritu Santo?
Significa que el mismo Espíritu Santo formó el cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo en tas entrañas de la Santísima Virgen María.

¿Fue la concepción de Nuestro Señor obra personal del Espíritu Santo?
Siendo una obra ad extra, o exterior, es común a las tres divinas personas.

¿Por qué, pues, se atribuye al Espíritu Santo?
Se atribuye al Espíritu Santo, porque es una obra de amor, del mismo modo que las obras de poder se atribuyen al Padre, y las de sabiduría, al Hijo.

¿Quién era la Virgen María?
Era una humilde doncella de la tribu de Judá y de la familia de David, que Dios eligió para Madre de su divino Hijo.

¿Fue predestinada María Santísima a la incomparable dignidad de Madre de Dios?
Sí: la Sagrada Escritura nos la presenta unida a su Hijo en los eternos decretos de la Providencia. La Iglesia aplica a María, por adaptación legítima, lo que fue escrito propiamente de la Sabiduría “El Señor me poseyó en el principio de sus caminos… Desde la eternidad fui ordenada…, antes de que la tierra fuese hecha.” (Prov. VIII, 22, 23) • “Yo salí de la boca del Altísimo, engendrada primero que ninguna criatura… El que me crió, reposó en mi tabernáculo.” (Ecli. XXIV, 5, 12)

¿Cómo preparó Dios el cumplimiento de sus designios sobre María?
Por medio de las profecías y de las figuras.

¿Cuáles son las profecías que anunciaron a la Santísima Virgen?
Las siguientes:
1ª “Enemistades pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: ella quebrantará tu cabeza, y tú pondrás asechanzas a calcañar.” (Gen. III, 15)
2ª “He aquí que una Virgen concebirá, y parirá un Hijo, y será llamado su nombre Emmanuel.” (Isaías VII, 14)
3ª “Asistió la reina a tu derecha con vestidura dorada: rodeada de variedad… Toda la gloria de la hija de los reyes de dentro… Por esto los pueblo te alabarán eternamente y por los siglos de los siglos.” (Salmo XLIV, 10, 14, 18)
4ª “¿Quién es ésta que marcha como el alba al levantarse, hermosa como la luna, escogida como el sol, terrible como un ejército de escuadrones ordenado?” (Cant. VI, 9) • “Toda eres hermosa, amiga mía, y mancilla no hay en ti.” (Cant. IV, 7)

¿Cómo sabemos que estas profecías se refieren a María?
Porque la Iglesia se las aplica en la liturgia.

¿De cuántas clases son las figuras de María?
Unas son personales y otras reales.

¿Qué personas fueron figura de María?
Lo fueron: Eva, que fue esposa y virgen en el estado de inocencia; Sara, que fue madre del pueblo escogido; Débora y Judit, vencedoras del enemigo de Dios; Ester, que aplacó la cólera de Asuero, etc.

¿Cuáles fueron las cosas que figuraron principalmente a María?
La SantísimaVirgen es el Paraíso terrenal, jardín de delicias del nuevo Adán; el Arco iris, signo de irrevocable propiciación; la Escala de Jacob, que une el cielo y la tierra; el Arca de la alianza, hecha de madera incorruptible; la Vara de Aarón que sin savia reverdeció y dio espontáneamente 1a flor y el fruto de vida; el Vellocino de Gedeón, empapado del rocío celestial; la Torre de David, de la cual penden mil escudos y todas las armas de los valientes de Israel; el Templo, edificado por el Padre y santificado por el Espíritu Santo, habitado por el Hijo, etc.

Ascendientes de la Santísima Virgen

¿Quiénes fueron los padres de la Santísima Virgen?
La Sagrada Escritura no los nombra; pero según tradición admitida por la Iglesia, fueron Joaquín y Ana, que eran oriundos de Belén, de la familia de David, y vivían en Nazaret.

¿Cómo descendían de David?
Entre las varias interpretaciones de las dos genealogías que expone el Evangelio, hay una según la cual San Joaquín, que no era otro sino Eliakim o Helí, era descendiente de David por parte de Natán, primogénito del gran rey; y Santa Ana lo era igualmente de David por parte de Salomón. Sea de ello lo que fuere, y aun suponiendo que las dos genealogías se refieran a San José, la Santísima Virgen descendía de David, porque siendo próxima parienta de San José, comunes debían ser sus ascendientes.

Épocas principales de su vida

¿Cuáles son las épocas principales de la vida de la Santísima Virgen?
Su nacimiento milagroso, su presentación en el templo y consagración a Dios, su virginal unión con San José, la Encarnación del Hijo de Dios en su casto seno, la visitación a su prima Santa Isabel, su viaje a Belén y el nacimiento de su divino Hijo, su purificación, su huída a Egipto, y su estancia en Nazaret.

Nacimiento

¿Qué particularidad ofrece el nacimiento de María Santísima?
Que fue del todo providencial. Según testimonio de varios Padres de la Iglesia, San Joaquín y Santa Ana, ya muy ancianos, obtuvieron esta hija bendita por las oraciones que incesantemente ofrecían a Dios.

¿Qué nombre le dieron?
El nombre de María, que en hebreo significa soberana, reina, mar de amargura, iluminadora, estrella de la mar.

¿Convienen todos estos títulos a la Madre de Dios?
Sí: María es la Soberana, la Reina de los ángeles y de los santos, la Reina de los mártires; ella nos dio a Jesucristo, verdadero sol de justicia, nos ilumina con sus admirables ejemplos, y nos guía por el mar proceloso de esta vida.

Presentación

¿Cuál es el acontecimiento más notable de la infancia de María Santísima?
La presentación en el templo. Agradecidos a Dios, que había atendido a sus ruegos dándoles esta niña, Joaquín y Ana se la consagraron en el templo.

¿Participaba María de los sentimientos de sus piadosos padres?
Sí: pues aunque joven todavía, María tenía el pleno uso de sus facultades, y se ofreció enteramente a Dios consagrándole su virginidad. Pasó los años de su juventud en el templo, entregada a la oración, a las cosas del servicio de Dios, a los trabajos propios de su edad, y a la práctica de las más hermosas virtudes.

Desposorios

¿Con qué ocasión salió María Santísima del templo?
Con motivo de sus desposorios con San José. Había llegado ya María Santísima a la edad en que, conforme a la costumbre de entonces, había de tomar estado. Se unió con San José quien, según la tradición, había ofrecido también a Dios su virginidad.

¿Cuál fue el motivo humano de estos desposorios?
El cumplimiento de la ley, según la cual María como hija única y heredera de los bienes paternos, estaba obligada a escoger un esposo de su tribu y familia; y San José era pariente próximo (primo hermano según algunos), por ser sobrino de Santa Ana.

¿Cuál fue el motivo divino?
En los designios de Dios estos desposorios tenían por fin:
1º proteger, a los ojos del mundo, el honor de María y de su Hijo;
2º dar a entrambos un custodio fiel y protector abnegado;
3º ocultar al demonio el misterio de la Encarnación;
4º presentar en María un modelo perfecto a las esposas, madres y vírgenes.

¿Qué oficio tenía San José?
El Evangelio nos dice que era obrero; es creencia muy general que ejercía el oficio de carpintero.

¿Qué pudo determinar a Dios a la elección de San José?
Sus admirables virtudes. Era un hombre justo, un siervo fiel y prudente (Oficio de San José), preparado de un modo admirable para ser esposo de la más santa entre las criaturas.

¿Cuál es la gloria principal de San José?
La de haber sido escogido por Dios para esposo de María, testigo y protector de su virginidad, y tutor del Verbo hecho carne.

Anunciación

¿Qué celestial mensaje recibió María Santísima después de sus desposorios con San José?
El Arcángel San Gabriel le anunció de parte de Dios el misterio de la Encarnación.

¿Con qué palabras saludó el ángel a María?
El ángel dijo a María: “Dios te salve, oh llena de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres.” (Luc. I, 28)

¿Cómo acogió María esta salutación?
A estas palabras, la humilde Virgen se turbó, reconociéndose indigna de tales alabanzas.

¿Qué le dijo el ángel para confortarla?
Oh María, no temas, porque has hallado gracia en los ojos de Dios. Sábete que has de concebir en tu seno, y parirás un hijo, a quien pondrás por nombre JESÚS. Éste será grande y será llamado Hijo del Altísimo, al cual el Señor Dios dará el trono de su padre David, y reinará en la casa de Jacob eternamente. Y su reino no tendrá fin.” (Luc. I, 30-33)

¿Qué efecto produjeron en María estas palabras?
Aumentaron su inquietud, porque le parecía imposible conciliar su virginidad con la maternidad divina.

¿Cómo la tranquilizó el ángel?
Descubriéndole todo el misterio: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti.” (Luc. I, 35), esto es, por un milagro de su omnipotencia, serás madre permaneciendo virgen.

¿Cómo probó el ángel la verdad de sus palabras?
Revelando a María el extraordinario favor concedido a Isabel: “Ahí tienes a tu parienta Elisabet, que en su vejez ha concebido también un hijo: y la que se llamaba estéril, hoy cuenta ya el sexto mes porque para Dios nada es imposible.” (Luc. I, 36-37)

¿Qué hizo entonces María?
Asintió humildemente a la voluntad del Cielo: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.” (Luc. I, 38)

¿Qué prodigio se obró en aquel momento?
El misterio de la Encarnación. Por obra y gracia del Espíritu Santo, el Verbo se hizo carne, uniéndose en la persona del Hijo de Dios la naturaleza divina y la naturaleza humana.

¿Dónde se verificó este misterio?
En Nazaret, lugar de Galilea.

Visitación

¿Adónde fue María después de la Anunciación?
Fue con diligencia a visitar a su prima Santa Isabel, que vivía en una ciudad sita en los montes de Judea.

¿Qué hizo María Santísima al entrar en casa de Zacarías?
Saludó con mucha humildad a su prima.

¿Qué maravillas obraron las palabras de María? 1ª Santa Isabel fue llena del Espíritu Santo y reconoció en María a la Madre de su Señor “Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre. Y ¿de dónde a mí tanto bien que venga la madre de mi Señor a visitarme?” (Luc. I, 42-43)
2ª Su hijo fue purificado de la mancha del pecado original “Pues lo mismo fue penetrar la voz de tu salutación en mis oídos, que dar saltos de júbilo la criatura en mi vientre.” (Luc. I, 44)
De este modo el Verbo encarnado principió su misión santificadora, dando por medio de María la vida de la gracia a su futuro precursor, San Juan Bautista.

¿De qué sentimientos estaba animada María en aquella ocasión?
De sentimientos de adoración, gozo y gratitud, que expresó en el sublime cántico del Magníficat.

¿Qué profecía sublime encierra este cántico?
Una humilde hija de Judá anuncia la gloria que le tributarán los pueblos de todos los tiempos: “Ya desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones.” (Luc. I, 48)

¿Cuánto tiempo permaneció Maria con su prima?
Detúvose María con Elisabet cosa de tres meses, y después se volvió a su casa.” (Luc. I, 56)

¿Qué vida hacía la Santísima Virgen en Nazaret?
Una vida de retiro, de trabajo y de oración.

¿Cómo disipó el ángel del Señor las perplejidades de San José al ver el estado de María?
Revelándole el misterio de la Encarnación: “José, hijo de David, no tengas recelo en recibir a María tu esposa en tu casa: porque lo que se ha engendrado en su vientre es obra del Espíritu Santo.” (Mat. I, 20)

Viaje a Belén

¿Con qué motivo tuvo que dejar María su morada de Nazaret?
Con motivo del viaje que tuvo que emprender para ir a Belén, seis meses después de volver de Hebrón. Habiendo ordenado el emperador Augusto que en su imperio y reinos aliados se verificase un empadronamiento general, cada uno debía inscribir su nombre en la ciudad de su origen; y por eso José y María fueron de Nazaret a Belén, cuna de su estirpe.

¿Entraba este edicto de Augusto en los planes de la Providencia?
Sí, porque Dios había predicho, por el profeta Miqueas, que el Mesías nacería en Belén, y aquel era precisamente el tiempo en que María debía darlo al mundo.
¿Dónde dio a luz María al Divino Infante?
En una gruta que servía de establo, situada en las afueras de Belén.

Purificación

¿Qué hizo María Santísima a los cuarenta días de nacido su Hijo?
María Santísima fue a Jerusalén, para cumplir la ley de la Purificación y de la Presentación de Su Hijo.

¿A qué obligaba ésta ley?
Obligaba a toda mujer que hubiese dado a luz un niño varón, a presentarse en el templo cuarenta días después:
1º Para purificarse, debiendo ofrecer en holocausto un cordero de un año y un pichón, o una tórtola, por el pecado (Levit. XII, 6) Si era pobre, ofrecía dos tórtolas o dos pichones, el uno para el holocausto y el otro por el pecado (Levit XII, 8)
2º Para ofrecer el recién nacido. Si el niño era primogénito pertenecía al Señor y se le rescataba pagando cinco siclos de plata. (Levit. XII, 6) Si era pobre, ofrecía dos tórtolas o dos pichones, el uno para el holocausto y el otro por el pecado (Levit XII, 8)
2º Para ofrecer el recién nacido. Si el niño era primogénito pertenecía al Señor y se le rescataba pagando cinco siclos de plata.

¿Estaba Maria Santísima sujeta a esta ley?
No, puesto qué era la Virgen Santísima, y que no había motivo de rescatar por dinero al Redentor del linaje humano.

¿Pues por qué quiso someterse a ella?
Sometióse María Santísima por humildad.

¿Qué ofreció a Dios?
No ofreció un cordero, sino que ofreció, como pobre, dos tórtolas; pero hizo donación perfecta del Cordero que debía borrar los pecados del mundo, y el Hijo que tenia en sus brazos inauguró solemnemente el sacrificio del Calvario.

¿A quién reveló el Espíritu Santo la presencia del Mesías en el templo?
Al santo anciano Simeón y a la profetisa Ana, que con gran fervor adoraron al Dios hecho hombre.

¿Qué dijo el santo anciano Simeón?
Después de haber bendecido o felicitado a José y a María, dirigiéndose a ésta le dijo: “Una espada traspasará tu alma.” (Luc. II, 35) De este modo, empezó María a ser la reina de los mártires.

¿Cómo empezó a cumplirse esa dolorosa profecía?
Bien pronto la Sagrada Familia tuvo que huir a Egipto para librar al Niño Jesús del furor de Herodes. Un ángel se apareció entre sueños a San José y le ordenó que tomase al niño y a su madre, y de noche huyese a Egipto, donde, según opinión común, permaneció siete años la Sagrada Familia. Un ángel se apareció otra vez a José y le anunció la muerte de Herodes, ordenándole que volviese a Israel, cumpliéndose de ese modo estas palabras de Oseas: “Y de Egipto llamé a mi hijo.” (Oseas XI, 2)

¿Dónde fijó María su residencia al volver a Judea?
En Nazaret, su tierra. San José proyectaba establecerse en Judea “Mas oyendo que Arguelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, temió ir allá; y avisado entre sueños reti­róse a tierra de Galilea y vino a morar en una ciudad llamada Nazaret.” (Mat II, 22, 23)

¿Cuál es el acontecimiento de la vida de Maria Santísima en Nazaret de que hace mención el Evangelio?
La ida a Jerusalén con motivo de la fiesta de Pascua, cuando Jesús tenía doce años.

¿Qué sucedió en esa ocasión?
Sin que sus padres lo advirtiesen, el Niño Jesús se quedó en el templo. Habiéndole encontrado al cabo de tres días, su madre le dirigió esta queja amorosa: “Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? Mira cómo tu padre y yo, llenos de aflicción, te hemos andado buscando?
(Luc. II, 42-48)

Relaciones de Maria con Jesús durante su vida pública

¿En qué circunstancias menciona el Evangelio a la Santísima Virgen durante la vida pública de Jesús?
En tres circunstancias: 1ª En las bodas de Caná, en que a ruego suyo Jesús convirtió el agua en vino. 2ª Después de la curación de un poseso ciego y mudo “Todavía estaba él platicando al pueblo, y he aquí su madre y sus hermanos estaban fuera, que le querían hablar. Por lo que uno le dijo: Mira que tu madre y tus hermanos están allí fuera preguntando por ti.” (Mat. XII, 46-47) 3ª En el Calvario, cuando Jesús declaró solemnemente a María madre de todos los cristianos, título que poseía realmente desde la Anunciación “Habiendo mirado, pues, Jesús a su madre y al discípulo que él amaba, el cual estaba allí, dice a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo.” (Juan. XIX, 26)

¿Quiénes eran los hermanos de Jesús de que habla el Evangelio?
Eran sus primos. El hebreo no tiene términos propios para indicar los distintos grados de parentesco. Con la palabra hermano se designan todos los miembros de la misma familia; o indiferentemente todos los descendientes de un mismo padre. Prueba de que los parientes de Jesús no eran sus hermanos es que en el Nuevo Testamento a ninguno se le llama hijo de María ni de José.

¿Por qué llamó Jesús a María, en varias circunstancias, mujer y no madre?
1º Porqne la palabra mujer, de que usó Jesús con su Madre, es en el lenguaje hebraico un apelativo de respeto, como dama o señora, en castellano.
2º Para enseñar a los Apóstoles y a todos los cristianos que la sola norma que debe seguirse es la voluntad de Dios, sin atender a las inspiraciones de la carne y de la sangre. Además María abundaba siempre en los mismos sentimientos que su Hijo.

Ministerio de María en la Iglesia naciente

¿Adónde se retiró María después de la ascensión del Señor?
Al cenáculo con los Apóstoles y algunos discípulos, para suplicar al divino Espíritu que descendiese sobre la Iglesia naciente “Todos los cuales, animados de un mismo espíritu, perseveraban juntos en oración con las mujeres piadosas, y con María la madre de Jesús, y con los hermanos de éste.” (Hechos I, 14)

¿Recibió también María el Espíritu Santo?
Sí: lo recibió de nuevo con la plenitud de sus gracias y con el privilegio de ser madre de la Iglesia universal, privilegio que ya se le había otorgado al pie de la cruz y que el Espíritu Santo le confirmó el día de Pentecostés.

¿Cómo desempeñó María el ministerio que te confirió ese privilegio?
1º Hasta su muerte, no cesó de auxiliar a los Apóstoles, ilumi­nándolos, compartiendo con ellos las penas, y dirigiendo a Dios vivas súplicas para el feliz éxito de su apostolado;
2º Edificando a los fieles con sus virtudes, animádolos en las persecuciones; cuidando con solicitud de las viudas y de las vírgenes cristianas de Jerusalén.

¿Cuándo dejó a Jerusalén María Sanísima?
Cuado los Apóstoles sé dispersaron por todo el mundo. Según tradición, Maria se fue a vivir a Éfeso con San Juan.

¿Dónde murió la Santísima Virgen?
Piensan algunos que en Jerusalén; y otros que en Éfeso.

¿Cuál fue la causa de la muerte de María Santísima? Dicen los comentadores que fue el deseo de ver a Dios y a su Hijo en el cielo. Su alma salió del cuerpo por efecto del divino amor, como se desprende suavemente el perfume de la flor a influjo del calor “¿Quién es ésta, que sube por el desierto, como varita de humo de los aromas de mirra y de incienso?” (Cant. III, 6)

Prerrogativas de la Santísima Virgen

¿Cuáles son las prerrogativas de la Santísima Virgen?
Su concepción inmaculada, su santidad perfecta, su maternidad divina, su perpetua virginidad, su asunción y sus títulos con respecto a nosotros.

Su inmaculada concepción

¿En qué consiste la inmaculada concepción de María?
En que desde el primer instante de su ser natural, María Santísima fue preservada y exenta de toda mácula de pecado original.

¿Se debió a gracia y privilegio especial el que María Santísima fuese concebida sin pecado?
Ciertamente, pues sin ese privilegio, hubiera contraído la culpa original como hija de Adán.

¿En virtud de qué méritos se vio la Santísima Virgen preservada del pecado original?
Por la aplicación anticipada de los méritos de Jesucristo, Salvador del linaje humano.

¿De qué modo ha sido Jesucristo el Redentor de María Santísima?
Siendo Jesucristo el Redentor universal, ha redimido a los pecadores pagando el rescate de ellos, ya su madre, preservándola del cautiverio del pecado.

¿Es la inmaculada concepción dogma de fe?
La inmaculada concepción es un dogma de fe divina y católica, desde la definición dogmática hecha por Pío IX (Bula ineffabilis de 08.12.1854)

¿Era conocido en la Iglesia este dogma antes de su solemne definición?
Sí, porque se halla contenido con toda claridad en la Escritura y en la Tradición.

¿Cómo se halla expresado en la Sagrada Escritura?
Según la interpretación de la Iglesia, María es la mujer escogida como el Sol (Cant. VI, 9), el lirio entre las espinas (Cant. II, 2), la toda hermosa en quien no hay mancilla (Cant. IV, 7), el tabernáculo santificado por el Altísimo (Salmo XLV, 4), la mujer que quebrantará la cabeza de la serpiente, que pondrá en vano asechanzas a su calcañar (Gen. III, 15)

la Tradición, ¿cómo lo expresa?
Con los testimonios de las liturgias oriental y occidental, de los Padres de la Iglesia, de los concilios, de las órdenes religiosas, de las universidades, delos teólogos, de los oradores sagrados y, por fin, de la sede apostólica. Además de esto, el pueblo cristiano, que siempre ha tenido una ardiente devoción a la Santísima Virgen, ha considerado constantemente como inseparables la limpieza original y la maternidad divina de María.

¿Convenía que Maria fuese inmaculada en su concepción?
Sí, porque la mancha de pecado repugna a la dignidad de Madre de Dios. En efecto:
1º María Santísima, como Madre de Dios, es la más amada, la más perfecta, y por consiguiente la más pura de todas las criaturas;
2º tenía en la tierra autoridad sobre el Hombre-Dios;
3º como Madre de un hombre que es Dios, de ella provenía la sangre preciosa que rescató al mundo. Pero si hubiese sido concebida en pecado: a) no hubiera tenido una pureza perfecta, y por tanto hubiera sido en el primer instante de su concepción inferior a los Ángeles, y a Adán y Eva, que fueron creados en el estado de justicia; b) la que mandó a Dios, hubiera estado debajo del imperio del demonio, enemigo encarnizado de Dios; c) hubiera dado al Redentor una sangre manchada en su origen por el pecado. Todo lo cual repugna al recto sentir: luego convenía que María fuese concebida sin pecado.

Su santidad perfecta

¿Cuáles fueron, en María, los efectos de su concepción inmaculada?
1º Como Adán y Eva, María fue creada en estado de inocencia y santidad, y enriquecida con todos los dones sobrenaturales y con todas las virtudes infusas inherentes a ese estado.
2º Desde el primer instante tuvo el uso de la razón y de la voluntad, y fue preservada de la ignorancia y de la concupiscencia. Con todo, quedó sujeta a los padecimientos y a la muerte, que fueron para ella una fuente inagotable de méritos y de gloria.

¿Recibió Maria en el primer instante de su concepción mayor abundancia de dones celestiales que ninguna otra criatura?
Sí, por cuanto era destinada a ser Madre de Dios, con quien debía permanecer íntimamente unida, María:
1º Recibió tal plenitud de gracia santificante, que supera incomparablemente en esto a todos los Ángeles y a todos los Santos “María, dice San Buenaventura, es llena de gracia, es el océano de las gracias. Como todos los ríos desembocan en el mar, del mismo modo todas las gracias que han recibido los ángeles, los patriarcas, los profetas, los apóstoles, los mártires, los confesores y las vírgenes, residen en María.” (Bula ineffabilis)
2º Poseyó en grado eminente todas las gracias gratisdatas, la ciencia in fusa de las cosas sobrenaturales, en una palabra, todos los dones celestiales “La gloriosa Virgen, en quien ha hecho cosas grandes el que es poderoso, brilló con tal esplendor de dones celestiales, con tal plenitud de gracia e inocencia, que ha sido como un milagro inefable de Dios, o por decirlo mejor, la suma de todos los milagros, y en una palabra, digna Madre de Dios.” (Bula ineffabilis)

¿Fue Maria santificada desde el primar instante por sus disposiciones propias, esto es, por actos de fe, esperanza y caridad?
Sí, porque teniendo el uso de la razón y de la voluntad, se entregó completamente a Dios por una caridad perfecta, y contrajo con Él, por consentimiento recíproco, una alianza indisoluble y eterna.

¿Pudo María aumentar la gracia que poseía?
Como sólo poseía en cada instante de su vida la plenitud de gracia relativa a su estado actual, pudo aumentar hasta su muerte la gracia santificante, obedeciendo con una fidelidad perfecta a las inspiraciones de la gracia actual. Al fin de su vida, la gracia, que iba a consumarse en la gloria, era tan intensa en ella que superó a cuantas gracias hayan sido otorgadas a todas las demás criaturas “La senda de los justos, como luz que resplandece, va adelante, y crece hasta el día perfecto.” (Prov. IV, 18)

¿Fue impecable María Santísima?
Sí: en virtud de un privilegio especial de Dios que la confirmó en gracia; y de hecho, nunca cometió falta alguna mortal ni venial; siempre permaneció hermosa sin sombra de mancilla alguna (Cant. IV, 7) Esta es la fe de la Iglesia, como lo declara el concilio de Trento (Ses. VI, can. XXIII) “Por el honor del Señor, dice San Agustín, nunca se nombre a la Santísima Virgen tratándose del pecado.
Aunque era impecable la Santísima Virgen, ¿adquirió méritos?
Sí: adquirió méritos incalculables cuyo valor sólo Dios conoce; pues todos sus actos los cumplió libremente, movida por la gracia adual, y con una caridad perfecta “Yo soy la madre del amor hermoso, y del temor, y de la ciencia, y de la santa esperanza.” (Ecli. XXIV, 24)

¿Cita el Evangelio algunas palabras pronunciadas por María? Cita siete que expresan todas santidad y ternura mater­nal: dos dirigidas, al Ángel Gabriel, dos a los hombres y tres a Dios. Al ángel:
1º Palabra de castidad: “¿Cómo ha de ser eso, pues yo no conozco varón alguno?” (Luc. I, 34)
2º Palabra de humilde sumisión a Dios: “Hágase en mí según tu palabra.” (Luc. I, 38)
A los hombres.
1º María saluda a Isabel. ¿En qué términos? El Evangelio no los cita; pero puede conjeturarse que fue una palabra de afectuoso respeto, que movió a Santa Isabel a decirle: “Lo mismo fue penetrar la voz de tu salutación en mis oídos, que dar saltos de júbilo la criatura en mi vientre.” (Luc. I, 44)
2º Palabra de celo caritativo y prudente a los siervos de las bodas de Caná: “Haced lo que él os diga.” (Juan II, 5)
A Dios.
1 º Palabra de vivo y humilde reconocimiento: “Mi alma glorifica al Señor.” (Luc. I, 46)
2º Palabra de un corazón materno afligido, pero resignado: “Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? Mira cómo tu padre y yo, llenos de aflicción, te hemos andado buscando.” (Luc. II, 48)
3º Palabra de compasión y de intercesión en las bodas de Caná: “No tienen vino.” (Juan II, 3)

Maternidad divina

¿Cuál es la excelencia de esta prerrogativa?
1º La maternidad divina es la razón de todas las demás prerrogativas de María, pues explica su concepción inmaculada, su santidad perfecta, su perpetua virginidad, su asunción y sus títulos respecto de los hombres.
2º La maternidad divina confirió a María una grandeza sin igual, que deja a inconmensurable distancia todas las demás grandezas creadas.

¿Es María verdaderamente Madre de Dios?
Sí, porque es madre de Jesucristo, quien en virtud de la unión hipostática, es hombre perfecto y Dios perfecto.

¿Es artículo de fe la maternidad divina? La Iglesia declara anatema al que no confiese que la Santísima Virgen es Madre de Dios (Conc. de Éfeso) Ella profesa en sus símbolos que Jesu­cristo, Hijo único de Dios, es hijo de la Virgen María. Este dogma está fundado además en la Sagrada Escritura “Una virgen concebirá y parirá un hijo a quien pondrán por nombre Emmanuel.” (Isaías VII, 14), que traducido significa “Dios con nosotros.” (Mat. I, 23) • “El Santo que de ti nacerá, será llamado Hijo de Dios.” (Luc. I, 35) • “¿De dónde a mí tanto bien que venga la madre de mi Señor a visitarme?” (Luc. I, 43)

Virginidad perpetua

¿Permaneció María siempre virgen?
María Santísima fue siempre virgen, antes del parto, en el parto y después del parto. ­La Iglesia, intérprete infalible de la Tradición, definió como dogma de fe la perpetua virginidad de María, en el quinto con­cilio general (año 553) y en el concilio de Letrán, celebrado en tiempo de Martín I (año 649).

¿Convenía que María permaneciese siempre virgen?
Sí: era sumamente conveniente tanto respecto de Dios como respecto del hombre.
1º Respecto de Dios, convenía que el Verbo se hiciese carne milagrosamente, y que el seno que lo llevó fuese siempre un santuario virginal.
2º Respecto de los hombres, convenía que las almas que consagran a Dios su virginidad tuviesen en María un modelo y una protectora, virgen en todo su esplendor y en toda su integridad.

Su asunción

¿Podía el cuerpo virginal de María padecer la corrupción del sepulcro?
Convenía que la que fue tabernáculo vivo del Dios tres veces santo, estuviera exenta de la corrupción del sepulcro, lo mismo que de la corrupción del pecado. Así lo enseña la tradición de la Iglesia, que celebra la fiesta de la Asunción desde muy remota antigüedad.

¿Era conveniente que María resucitase después de su muerte y fuese llevada al cielo?
Era cosa convenientísima, porque:
1º Habiendo sido preservada del pecado, debía permanecer inmune del castigo del pecado: “Tú eres polvo y en polvo te convertirás.” (Gen. III, 19)
2º Habiendo compartido los padecimientos del Hombre-Dios, debía participar, también sin dilación de su triunfo.

¿Cómo fue recibida María en el cielo?
1º Entre las aclamaciones de los Ángeles y de los Santos “¿Quién es ésta que sube del desierto, llena de delicias, apoyada sobre su amado?” (Cant. VIII, 5) • “Tú eres la gloria de Jerusalén, tú la alegría de Israel, tú la honra de nuestro pueblo.” (Judit XV, 10)
2º Entre las bendiciones de la Santísima Trinidad: el Padre la corona como a su hija, el Hijo como a su madre, y el Espíritu Santo como a su esposa “El rey se levantó a su encuentro y la saludó con profunda reverencia, y sentóse sobre su trono: y fue puesto un trono para la madre de rey, que se sentó a la derecha de él.” (III Rey. II, 19)

Títulos de María respecto a nosotros

¿Cuáles son los títulos de María respecto a nosotros?
María es a la vez corredentor, median era, abogada y madre nuestra.

¿En qué sentido se dice de María Santísima que es nuestra corredentora?
Aunque María Santísima haya sido también redimida, se la puede llamar corredentora puesto que ha colaborado en nuestra salvación:
1º por haber merecido, con mérito de conveniencia, la encarnación del Verbo;
2º por haberse asociado a su divino Hijo en todas las acciones que tenían por objeto nuestra redención;
3º por haber consentido en ser madre del Salvador, y sacrificado voluntariamente a Dios la vida de su Hijo para nuestro rescate “Un hombre y una mujer habían cooperado a nuestra ruina; convenía que otro hombre y otra mujer cooperasen a nuestra redención.” (SAN BERNARDO)

¿Por qué llamamos a María nuestra intermediaria?
María Santísima es nuestra intermediaria, porque habiéndonos dado Dios a Jesús por su mediación, por ella también nos comunica todos los dones de la gracia. “María, dice San Fulgencio, es la escala celestial, por la cual descendió Dios a la tierra, y mereció a los hombres el subir al cielo por su medio.” – San Bernardo llama a María “el canal y acueducto de las gracias.” .

¿Por qué damos a María los títulos de abogada y patrona nuestra?
Damos a María Santísima el título de abogada nuestra, porque intercede incesantemente por nosotros en el cielo; y el de nuestra patrona, porque cuida constantemente de nosotros. “Recurrid a María, dice San Bernardo, en la certeza de que el Hijo oirá a su Madre, y el Padre oirá al Hijo.

¿Es María Santísima poderosa en el cielo?
María, por su ruego, es todopoderosa con su Hijo. Ella es, dice San Anselmo, “la omnipotencia suplicante. Pide, madre mía: pues no es razón que yo te haga volver el rostro.” (III Rey. II, 20) • “Todo lo que Dios puede con su voluntad, Maria lo puede con su súplica.” (S. AGUSTÍN)

¿Por qué llamamos a María madre nuestra?
Llamamos madre nuestra a María Santísima, porque somos hijos adoptivos de Dios y hermanos de Jesucristo, quien, al morir en la cruz, la dio por madre a todos los hombres en la persona de San Juan, cuando le dijo: “Ahí tienes a tu madre.” (Juan XIX, 27)

¿Por qué se la llama Nuestra Señora, Reina del cielo y de la tierra?
Porque Jesucristo, su Hijo, es nuestro Señor, rey del cielo y de la tierra.

De la devoción a María

¿Cómo debemos corresponder a los títulos de Maria con relación a nosotros?
Con una filial devoción a tan tierna Madre.

¿En qué estriba nuestra devoción a la Santísima Virgen?
En sus títulos de Madre de Dios y Madre de los hombres. Como Madre de Dios, es todopoderosa con el corazón de su divino Hijo; como Madre nuestra está llena de bondad y solicitud en todo lo que nos interesa.

¿Qué ventajas reporta la devoción a María Santísima?
1ª La Santísima Virgen colma a sus siervos de singulares favo­res. “María está llena de solicitud pala todo el género humano; desea para nosotros mayores bienes que los que nosotros mismos podemos desearnos.” (S. BERNARDO) 2ª Los conforta en las tentaciones. “Es terrible como un ejército de escuadrones ordenado.” (Cant. VI, 13) – “Dios ha hecho tan poderosa a María contra todos los demonios, que si uno de sus siervos asaltado por ellos reclama su socorro, a la mínima indicación de tan augusta Reina, huyen espantados.” (SANTA BRÍGIDA) 3ª Alcánzales la gracia de la perseverancia. “Sin la mediación de María no podemos esperar ni obtener por otras vías la gracia de la perseverancia.” (S. LIGORIO) 4ª Los asiste en el trance de la muerte. “Cuando los siervos de Maria están a punto de morir, Ella envía en su socorro a San Miguel y a los Ángeles de quienes él es jefe, con orden de defenderlos contra las tentaciones de los demonios y recibir sus almas.” (S. BUENAVENTURA) 5ª Los introduce en el cielo. “A todos los que confían en la protección de María les abrirá la puerta del cielo.” (S. BUENAVENTURA) – “Si somos verdaderos siervos de María, y obtenemos su protección, con toda certeza seremos del número de los escogidos.” (S. LIGORIO)

¿Cuáles son las principales prácticas de devoción con que podemos honrar a la Santísima Virgen?
1º Acudir a Ella en cualquier circunstancia, e imitar sus virtudes;
2º Rezar piadosamente las preces que están dedicadas a esta divina Señora, singularmente el Oficio Parvo y el Santo Rosario;
3º Revestirse con sus libreas, es decir, con el escapulario del Carmen y el de la Inmaculada Concepción;
4º Visitar con devoción sus santuarios;
5º Alistarse en alguna cofradía erigida en su honor;
6º Inspirar a los que nos rodean tierna devoción a María Santísima.

Resúmen

Vida de la Sanísima Virgen.- Desde toda la eternidad la Santísima Virgen fue predestinada a la dignidad de Madre de Dios. Moisés, Isaías, David y Salomón hablaron de Ella en sus profecías. Eva, Sara, Débora, Judit y Ester la figuraron en el Antiguo Testamento. Sus padres, Joaquín y Ana, eran oriundos de Belén, descendientes de David, y vivían en Nazaret. Según el testimonio de los santos Padres, obtuvieron milagrosamente esta hija por las oraciones que hacían a Dios. Muy joven todavía, fue presentada en el templo por su piadosa madre y se consagró al servicio del Señor con voto de perpetua virginidad. Cuando llegó el momento de tener que salir del templo, San José fue designado providencialmente como esposo suyo, para ser fiel custodio de su virtud y el protector del Hijo divino cuya Madre había de ser María. En el anuncio que el Ángel Gabriel le hizo de los designios de Dios, creyó encontrar la Santísima Virgen un obstáculo a su virginidad; pero el ángel la tranquilizó al revelarle que la Encarnación se obraría por la acción omnipotente del Espíritu Santo. Entonces, María sometiéndose al divino beneplácito, fue Madre del Verbo hecho carne. Con su fe en la palabra del ángel, la Santí­sima Virgen reparó la culpa de Eva, que había dado crédito a las promesas de la serpiente infernal. Su celo y caridad la impulsaron a hacer enseguida una visita a su prima Isabel, que tenía en su seno al precursor del Mesías. La presencia de Jesús, a quien María llevaba en sus entrañas, santificó a aquel niño de bendición. Al cabo de tres meses, María volvió a Nazaret, donde llevó una vida retiradísima. Su estado puso a San José en grandes perplejidades, hasta que un ángel se las desvaneció revelándole el misterio de la Encarnación. Llegados los días del parto, un edicto del emperador Augusto obligó a María y a San José a emprender un viaje a Belén; y allí en una gruta de las afueras de la ciudad nació el Mesías. Cuarenta días después, María San­tísima fue al templo de Jerusalén para cumplir con profunda humildad la ley de la purificación, y consagrar al Señor su divino Hijo. Poco después, Herodes concibió el designio de matar al Niño Jesús; y María y José tuvieron que huir a Egipto, de donde volvieron a la muerte de este príncipe, fijando su residencia en Nazaret. Durante la vida pública de Jesús, María acompañaba a su divino Hijo; pero el Evangelio sólo cita su presencia en tres circunstancias: en las bodas de Caná, después de la curación de un poseso ciego y mudo, y por último, en el Calvario. Después de la ascensión de su divino Hijo al cielo, María se retiró al cenáculo con los Apóstoles. Allí recibió nueva plenitud de gracias y le fue confirmado el don que ya se le había otorgado en el Calvario, de ser madre de toda la Iglesia. Hasta su muerte no cesó de alentar a los discípulos del Salvador con sus oraciones y ejemplos. Cuando se dispersaron los Apóstoles, siguió a San Juan a Éfeso, donde fue el consuelo y alegría de la Iglesia naciente. La Santísima Virgen murió en Jerusalén, según unos, o en Éfeso, según otros.
Prerrogativas de la Santísima Virgen.- Su concepción inmaculada, su santidad perfecta, su maternidad divina, su perpetua virginidad y su asunción son las principales prerrogativas de la Santísima Virgen. La inmaculada concepción consiste en la preservación de la mancha original desde el primer instante dé su ser natural. Este privilegio es dogma de fe divina, por estar contenido en la Sagrada Escritura y en la Tradición; y dogma de fe católica, porque ha sido definido por la Iglesia. La santidad perfecta de María es consecuencia de su inmaculada concepción, que fue para Ella fuente de todas las gracias y de todos los dones. Es de fe que, por un privilegio especial de Dios, que la confirmó en gracia, la Santísima Virgen no cometió ningún pecado y se elevó al más alto grado de santidad. La maternidad divina es la razón de todas las demás prerrogativas de María, especialmente de aquella grandeza sin igual que a1 decir de Santo Tomás raya con lo infinito. La gloriosa virginidad de María fue perpetua. María permaneció siempre virgen, antes del parto, en el parto, y después del parto, según lo definieron el quinto concilio general y el de Letrán de 649. La Asunción de la Santísima Virgen es de enseñanza tradicional: se celebra esta fiesta desde la más remota antigüedad. Podemos llamar a la Santísima Virgen nuestra corredentora, porque cooperó a nuestra salvación; nuestra medianera, porque Dios nos dio por medio de lila a Jesús, y nos comunica sus gracias; nuestra abogada, porque intercede por nosotros; nuestra patrona, porque siempre nos protege; nuestra Madre, porque Jesús desde la Cruz la dio por madre a todo el género humano, representado por San Juan.

Devoción a Maria.- Los fundamentos de esta devoción son el poder y bondad de Maria. Esta tierna Madre colma de gracias singulares a sus devotos; les da fortaleza contra las tentaciones, les obtiene la perseverancia, los asiste en la hora de la muerte y los introduce en el cielo. Las principales prácticas de devoción para con María son: invocarla con frecuencia e imitar sus virtudes, rezar su Oficio y el Santo Rosario, llevar el santo escapulario; visitar sus santuarios y propagar su culto.